Los intereses corrientes de la tarjeta de crédito son los que se generan desde el día en que se realiza la transacción hasta el día de cierre.

La transacción puede ser una compra o un avance, todo dependerá de la necesidad o deseo del titular de la tarjeta.

A ese movimiento se le aplica la tasa de interés que se encuentre vigente en la fecha en que el trámite sea realizado. Si el número de cuotas es amplio, el costo de los intereses corrientes será mayor.

Cuando el pago se realiza de contado, no se deben pagar intereses corrientes; sin embargo, si es parcial, sí se deberán solventar.

Estos se calculan de acuerdo al saldo anterior menos los créditos los gastos que se aplican a la cuentas.

¿Cómo evitar los intereses corrientes?

La mejor manera de evitar el pago de este tipo de interés es pagando de contado para que no se sumen en el próximo día de cierre, ya que así será posible ahorrar un pequeño porcentaje.

Este tipo de interés se presenta, más que todo, en los países en los que hay una alta inflación o incluso hiperinflación.

Eso quiere decir que en los países en los que la economía es estable, las compras que se difieren a un mes no generan es clase de interés. No obstante, algunas veces, los pagos efectuados a ciertos comercios o los avances en efectivo pueden generar intereses corrientes.

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